La práctica que está elevando riesgos en proyectos habitacionales

En Financia K observamos con creciente preocupación cómo el uso masivo del llamado “bono pie” está creando una distorsión profunda —y poco visible— en el mercado inmobiliario chileno. 

Según datos analizados por HousePricing y recogidos por el medio especializado entnerd.com, numerosos proyectos están ofreciendo bonos pie entre el 10% y el 20%, pero sus valores de lista superan con holgura las valoraciones reales del mercado. Esta dinámica podría estar configurando una burbuja silenciosa cuyo impacto aún no terminamos de dimensionar.La consecuencia más inmediata es que, pese a que los bancos financian hasta el 90% del valor publicado, dicho valor ya viene inflado. En la práctica, el comprador termina endeudándose por montos superiores al valor real del activo. Para quienes poseen propiedades dentro de su patrimonio, esta señal podría ser un llamado de alerta: liquidar activos sobrevalorados hoy puede ser una estrategia defensiva frente a un eventual ajuste a la baja si el mercado vuelve a niveles más realistas.

Una distorsión creciente: cuando el “bono” se convierte en costo oculto

Propiedades infladas, triste pero real. Los bancos lo saben y lo permiten porque no es ilegal, pero al revisar los datos con detención el panorama cambia. Esa es precisamente la mecánica que hoy distingue al bono pie, una práctica que se ha posicionado con fuerza en proyectos nuevos, especialmente en departamentos bajo las 2.500 UF.

El análisis de decenas de propiedades en Santiago muestra un patrón inquietante. Proyectos que anuncian bonos pie del 10% al 20% presentan precios que incluso superan el rango máximo de estimación sugerido por HousePricing. Dicho en simple: los valores están siendo ajustados para “cubrir” el bono, trasladando esa diferencia al comprador.

Un ejemplo concreto:

  • Precio publicado: 2.600 UF con bono pie.
  • Valor estimado promedio por HousePricing: 2.250 UF.
  • Valor máximo estimado: 2.350 UF.

Es decir, el inmueble termina vendiéndose por encima del valor máximo de mercado. Aun así, la tasación “formal” presentada al banco valida este precio inflado y la institución financiera financia el 90% sin cuestionamientos. El comprador es quien asume el costo final.

Señales que ya no se pueden ignorar

Para Camilo Bravo, asesor acreditado por la Corporación para el Mercado de Valores (CAMV), esta tendencia lleva tiempo mostrando signos de alarma. Según explica, “el mercado inmobiliario está exhibiendo síntomas claros de inflación artificial en los precios, impulsada principalmente por la masificación del bono pie. Vemos proyectos con bonos de entre el 10% y el 20%, pero cuyos valores finales superan con creces la estimación real del mercado, una sobrevaloración que además está siendo validada por la banca”.

Esta validación bancaria —financiando hasta el 90% de precios inflados— significa que una parte relevante del mercado hoy se sostiene sobre valores artificiales, lo que aumenta el riesgo de una corrección brusca o incluso de una burbuja.

El costo invisible para el comprador: endeudamiento, dividendos más altos y un mercado distorsionado

El “bono pie” se presenta como ayuda, pero muchas veces opera como un canto de sirena. La oferta “no necesitas poner pie” oculta que el precio ya fue inflado para absorber ese supuesto beneficio. Así, cuando el banco financia el 90% del valor, el comprador está pagando un crédito equivalente —o incluso superior— al 100% del valor real.

Las consecuencias son claras:

  • Mayor endeudamiento.
  • Dividendos mensuales más altos.
  • pérdida de capacidad financiera,
  • y una creciente distorsión del mercado.

A esto se suma la vulnerabilidad de las tasaciones manuales, donde los comparables pueden ajustarse para coincidir con el precio publicado, reforzando el círculo vicioso.

Liquidez antes del ajuste: una estrategia defensiva y oportuna

Bravo agrega un punto clave desde la perspectiva de Financia K. Si tienes una propiedad o parte de tu patrimonio está anclado en bienes raíces, este puede ser un momento estratégico para convertir activos sobrevaluados en liquidez mediante un modelo como el Leaseback, que entrega liquidez inmediata antes de que llegue el ajuste —porque tarde o temprano va a llegar—. Anticiparse permite proteger capital y reordenar el patrimonio desde una posición sólida”.

En ese sentido, para quienes hoy poseen activos inmobiliarios, convertir propiedades infladas en liquidez puede transformarse en una decisión prudente que permita sortear un escenario de corrección y conservar el valor real del patrimonio.