El debilitamiento de la economía chilena se refleja en una detención de los ingresos laborales y una caída significativa del empleo público, lo que podría generar mayores restricciones a la hora de optar a créditos, según expertos.
Estancamiento de ingresos laborales y caída del empleo público
Según la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), la masa salarial registró una expansión de apenas 4,7% en junio respecto al mismo mes del año pasado, ubicándose en su nivel más bajo desde mayo de 2023. Este crecimiento moderado se explica principalmente por el bajo desempeño en la creación de puestos de trabajo, pese a un aumento del 3,2% en las remuneraciones reales y un 1,5% en la cantidad de trabajadores asalariados.
El sector público fue uno de los más afectados, acumulando cuatro meses consecutivos de caída en el empleo. En junio, la administración pública reportó una disminución de 7,2%, lo que equivale a 74.613 puestos de trabajo menos en 12 meses, dejando el número total de funcionarios en torno a 1,1 millones. La pérdida de empleo se vincula a ajustes estacionales y a la normalización de contrataciones previas, como las derivadas del Censo de 2024.
Mientras algunos sectores muestran crecimiento en el empleo, otros enfrentan retrocesos. Los mayores aumentos se dieron en minería (14,4%), servicios de alojamiento y comida (4,5%), y servicios financieros y de seguros (4,5%). Le siguen actividades de enseñanza (2,7%) e industria manufacturera (1,8%).
En contraste, los sectores más afectados incluyen construcción (-4,8%), transporte y almacenamiento (-4,3%), y comercio (-2,6%). Esto evidencia una economía fragmentada, donde la recuperación laboral es desigual y afecta directamente la capacidad de las familias para acceder a créditos, según informó el Diario Financiero.
Implicancias para el acceso a créditos
El estancamiento de la masa salarial y la caída del empleo público pueden presionar a las entidades financieras a endurecer los criterios para otorgar créditos. La estabilidad laboral y el nivel de ingresos son factores determinantes en la evaluación de riesgos de los solicitantes. Según el análisis de la CCS, la combinación de ingresos estancados y pérdida de empleo en sectores claves podría traducirse en mayores restricciones de financiamiento, afectando tanto a consumidores como a empresas que dependen de créditos para operar y crecer.
Además, en un escenario de incertidumbre económica, los bancos tienden a privilegiar perfiles con alta estabilidad laboral y menor nivel de endeudamiento, lo que deja fuera a un segmento importante de trabajadores con empleos más inestables o vinculados a sectores en contracción. Esto no solo limita el consumo de los hogares, sino que también frena la capacidad de inversión de pequeños negocios y emprendimientos que suelen recurrir al crédito como vía de expansión. En consecuencia, el riesgo es que se configure un círculo vicioso: menos acceso al financiamiento implica menor dinamismo económico, lo que a su vez dificulta la recuperación del empleo y los ingresos.

